
El silencio de las cosas es una historia de vida que toma la forma de relato gráfico. Se trata de la vida de la escritora Verónica Sukaczer, de un aspecto de Verónica que vertebró gran parte de su vida, su impulso hacia la lectura, sus vínculos. Toma la forma de relato gráfico en coautoría con Rocío Katz con un formato original.
Me dispuse a leer una novela, pensé que sería una novela autobiográfica. Tal vez por la forma del libro (no es un libro álbum, aunque la trama entre las narrativas textual e ilustrada lo asemejen). Tal vez también por lo que conocía, los demás libros que tengo de Verónica en mi biblioteca son novelas.
Se desmarca fuertemente de la idea de superación, la de resiliencia y otros lugares comunes en los que suelen situarse los libros “testimoniales”, en la línea de la autoayuda. Verónica deja bien claro que no se siente ganadora de nada, que escribió el libro para ella, y su relato tomó una belleza sorprendente con el trabajo de Rocío y el cuidado editorial de Lola Rubio.
Es literario, es gráfico, es informativo, es poético. Y en tanto relato profundamente personal, es también ficcional, como lo es todo relato para la persona que lo está recreando en la memoria, reviviendo, hurgando para encontrar las palabras, escribiendo.
Informativo porque aparecen definiciones que deslindan lo que solemos confundir si no conocemos la realidad de la hipoacusia. Recorre desde las condiciones anatómicas y fisiológicas de oír, hasta las vinculares y simbólicas de escuchar, de habitar la distancia con los otros desde una condición, de sentir y relacionarse con lo que se escucha, con lo que se capta, con los sonidos conocidos o los que advinieron conocidos avanzada la vida gracias a la tecnología de determinado audífono, con los que no conoció, con el silencio propio y los ajenos.
Incursiona brevemente en parámetros y nomenclaturas médicas, lo necesario.
Recorre las lenguas y la vivencia de las lenguas, ¿Qué implica leer los labios? ¿Con quién se puede hablar lengua de señas si no perteneces a la comunidad de personas sordas? ¿Qué implica intentar guardar en la intimidad la imposibilidad parcial de oír? ¿Y por qué debía silenciarla?
Por la honestidad con la que transmite experiencias muy íntimas como por ejemplo, cómo vivió la pubertad, la búsqueda del amor por carta y otras palabras escritas, la función de la soberbia (es jugado hablar de soberbia cuando se trata de uno mismo, y no como exaltación o defensa sino como reconocimiento de una necesidad) me evocó lo que sentí cuando Gusti escribe en “Malko y papá” lo que le sucedió cuando conoció a su hijo Malko y supo que tenía síndrome de down: “No lo acepté”, dice Gusti (a diferencia de su mujer, señala). Y allí comienza una historia desde el desencuentro al encuentro más tierno y genuino.
Cierta altanería resulta imprescindible para ganarle a los cánones del sistema educativo. Prestar atención, leer y apoyarse en la inteligencia, le permitieron salir airosa de muchas situaciones.
Lo poético aparece en lugares inesperados, en los sueños en forma de utopía, en la ilustración, y en frases intensas y conmovedoras como cuando transmite lo que le sucede a la noche:
«Yo escucho campanas y grillos y moscas y tubos fluorescentes y pitidos y estática. Mis ruidos se superponen, se mezclan, pero si me concentro puedo distinguirlos, separar el grillo del pitido.
Para qué, no sé, no me lo pregunto.
Durante el día, con el audífono puesto, el ruido de afuera los enmascara. Pero a la noche soy toda de ellos».
Hay un recorrido por la gracia, por el humor, por la memoria sonora, por la forma en que cada época y cultura marca cómo se maneja una condición, lo invisible, lo no dicho, la normalidad, una discapacidad, la extrañeza.
«Escucho como si el viento se llevara las palabras que penden del borde de la lengua. O como si hablara bajo el agua».
«Escucho como si todos hablaran una lengua que no es la mía. Y como si el ruido fuera una cosa inmensa que absorbe todo aquello que tiene sentido.
Escucho como si el verdadero significado de la oscuridad fuera la ausencia de sonido».
Me parece genial cómo se deslinda no sólo de los lugares comunes del testimonio en clave de autoayuda y los mensajes exitistas, sino que huye de los tips a través del humor y la ironía con un «Manual práctico para ocultar una discapacidad auditiva».
El silencio de las cosas es una experiencia vital. Invita a no perder el hilo, aunque se rompa, de lo profundo, de lo sensible contando la vida cuando se puede, cuando al fin se hilvana una historia.
El silencio de las cosas
Verónica Sukaczer
Ilustraciones de Rocío Katz
Fondo de cultura económica, 2024.